
Cuando el reloj sonó, me desperté instantáneamente. La verdad no había dormido mucho pero no me importaba. Hoy era el día, ese anisado día que llevaba esperando por mucho tiempo y que gracias a los dioses había llegado. Me arreglé lo más rápido que puede y me prepare a salir, esto último requeriría algo de maña, tenía que dejar la impresión de que iba a estar en otro lugar y eso no era fácil, mi madre tiene este agudo olfato para detectar cuando yo y mis hermanos le mentimos.
-¿Ya te vas tan temprano?- me preguntó.
-Ummm… si… tengo cosas que hacer y ya sabes, quede de verme temprano.
Supuse que no me creería y supongo que no lo hizo por la cara que puso, alzando las cejas y asintiendo despacio mientras desviaba la mirada hacia otro lado. En fin, no importaba si no me creía, no había nada irregular en mi rutina, el crimen perfecto.
Ahora, ustedes pensaran por lo que estoy diciendo que iba en camino a hacer alguna maldad o algún crimen verdadero. Pero ninguna de las dos, verán hoy era el día en que salía a la venta DarkWar, uno de los pocos videojuegos que habían obtenido una calificación de 10 en Famitsu (aunque honestamente la barra de calidad de Famitsu comenzaba a decaer en los últimos tiempos) y había sido elegido como el juego más esperado y el juego del evento del E3 del año pasado. Había visto todos los videos del juego, leído todas las notas al respecto, había memorizado todos y cada uno de los nombres de los desarrolladores, me había empapado de la mitología de la historia, me había hecho miembro del club de fans en la página oficial y hasta le había dado “Like” en Facebook. Conocía todo lo que había que conocer al respecto con este juego, y me refiero a TODO.

Era por esa razón que el día de su lanzamiento por supuesto que iba a saltarme cualquiera cosa que tuviera que hacer e iba a conseguir mi copia. Tenía el dinero que creía iba a ser el suficiente y honestamente no fue tarea fácil, no les hare el cuento largo pero créanme que conseguir el dinero para un juego bajo un presupuesto limitado y no verse tentado a gastarlo, hoy en día, es muy difícil. Hubiera estado desde la media noche acampando afuera de una tienda, pero no entendí porque no hicieron una de esas famosas ventas nocturnas con este juego, supongo que era una serie nueva y nadie haría algo tan riesgoso como eso, pero bueh.
Así pues me encamine al metro, debería de estar en el centro en 20 minutos, media hora a lo mucho, pero no, cuando llegue ahí me encontré con que la estación estaba cerrada (y como no lo iba a estar si las construcciones para la nueva línea del metro ya habían empezado y la estación que más cerca queda de mi casa colindará con la nueva línea, solo que todo esto se me había olvidado por completo), maldita ciudad. No importaba, tomaría un pesero hasta la siguiente estación y ya de ahí llegaría, problema resuelto.
Acto seguido, tomé un pesero. Justo en ese momento me di cuenta de que aunque tenía dinero para llegar hasta el centro, mas me valía no hacer más rutas alternas porque mi capital no me iba a dar para tanto. Por supuesto había olvidado que los peseros a estas horas de la mañana llevaban una considerable cantidad de pasajeros y digo considerable por no decir que poco les falta para que se desborden como bomba de agua por las ventanas y las puertas. No importaba, sabía que no habría nada este día que me haría enojar, comencé entonces a pensar en el juego, en mi juego y como lo abriría, lástima que ahora los juegos ya no traían esa como calcomanía de sellado a un costado, no había como acomodar la etiqueta dentro o fuera de la caja, “bueh” pensé “da gracias que aún te dan caja”. Y la di, porque uno no sabe cuando los juegos dejen de salir físicos y no es que no les tenga fe digitalmente, pero…
Algo llamo mi atención de vuelta a la realidad, no avanzábamos, no avanzaba ni un centímetro el pesero. Nos habíamos topado con el tráfico de tempranas horas de la mañana que al igual que los pasajeros del transporte, complicaban las cosas un poco más. No les mentiré, la verdad me entró un poco de desesperación. ¿Me bajaba del pesero y corría hasta el metro? Aún quedaba lejos, ¿Entonces? Trate de acercarme un poco a una ventana y ver qué era lo que demoraba el avance. Oh no, un choque, y acababa de suceder lo que significaba que iba a estar ahí bastante tiempo.
Maldije mi día y tenía la impresión de que lo volvería a maldecir otra vez.








